Desde ayer, el mundo civilizado –y con esto no me refiero a una región como pretende Occidente, sino cualquier persona de cualquier parte del mundo y de cualquier religión amantes de la tolerancia, la vida, los derechos humanos, la justicia y la libertad de expresión– está de luto: Tres yihadistas franceses procedentes de Siria atentaron cruelmente contra la redacción de la revista Charlie Hebdo, matando al director de la revista, a nueve de sus dibujantes y periodistas (entre ellos podría haber estado la marroquí Zineb El Rhazoui, que trabaja para ellos) y dos policías. Uno de los policías muertos se llamaba como yo y era musulmán. Un musulmán haciendo de escolta a unos señores que se dedican a hacer sátira de su religión y encima acaba acribillado a balazos. Los fanáticos no diferencian entre musulmanes, cristianos, judíos… Meter a este pobre policía en el saco de los fanáticos por ser musulmán también me produce una enorme tristeza. Es el policía que matan a sangre fría en la acera mientras pide ayuda o  piedad. Todos hemos visto el vídeo. ¿Por qué nadie dice que ese policía es musulmán?

En Francia la población musulmana es de 4 millones y ayer los franceses sufrieron uno de los atentados yihadistas más horribles de los últimos años, aparte de algunos atentados de los ‘lobos solitarios’ como el del joven Merah (también francés descendiente de magrebíes). En cambio, en las redes sociales es tendencia, justo después de hashtags de apoyo a la revista, hashtags dejando claro que no es culpa de los musulmanes, sino de yihadistas. En cambio, en España, hay poco más de un millón y medio de musulmanes (y es uno de los países de Europa Occidental que menos tiene pese a ser el que está más cerca, apenas a 14 kilómetros del mundo islámico) y son tendencia hashtags como #StopIslam. Pero España no es islamófoba ni racista. España es salvaguardora de la época de la Ilustración y de la razón cuando nunca existió en este país. Cuando de lo único que ha sido garante durante mucho tiempo este país es del calabozo y el cerrojo. Cuando en Francia estaban con las luces, revoluciones y la enciclopedia, aquí aún se apretaba el cilicio porque le negaron la entrada a la razón a la luz; y fue así hasta la II República, pero duró poco porque luego vino guerra civil y otros 40 años bajo plomo y cilicio. Y a eso nos está llevando a todos nosotros otra vez este Gobierno si no lo remediamos. No los musulmanes.

Si algún día España llega a tener 4 millones de musulmanes como Francia, no gobernará el Frente Nacional, gobernará un monstruo muchísimo más aberrante. En Francia muchos musulmanes viven en barrios marginales, pero muchos otros son policías, profesores, abogados, militares, jueces, empresarios, escritores, artistas, actores, ministros… ¿Cuántos musulmanes hay en España que hayan accedido a algo de esto? En Francia los musulmanes no sólo son marginales, también tienen un peso en la sociedad y poseen cargos políticos o de funcionarios, pero eso queda lejos del imaginario español, donde el musulmán es ese ser que está ahí, que no hace nada salvo chupar del bote y que se dedica a maquinar cómo recuperar Al-Andalus.

En Francia hay musulmanes desde los años 20, incluso mucho antes. Es increíble que un español diga que los musulmanes franceses no saben nada de libertades ni de derechos ni de la libertad de expresión cuando esos musulmanes disfrutaban de ellas antes de que España supiese qué es decir en voz alta lo que se piensa. Esos mismos musulmanes que están viendo con horror cómo sus hijos se convierten en yihadistas e intentan preguntarse el por qué y no caer en la causa fácil que se crea desde Occidente: “Somos incompatibles, desean nuestra destrucción. El Islam es el mal” ¿Nadie se pregunta por qué los ‘lobos solitarios’ y los que se van a Siria suelen ser franceses descendientes de magrebíes?, ¿Nadie se pregunta por qué si apenas saben hablar árabe y seguro que no saben casi nada del Islam?, ¿Nadie se pregunta por qué ellos lo hacen y a sus padres y abuelos nunca se le hubiese ocurrido en la vida? ¿Nadie se pregunta por qué siempre son jóvenes los que van a Siria cuando en muchas ocasiones ni siquiera han ido a la tierra de sus padres y abuelos en el Magreb? ¿Por qué si han tenido la misma educación que otros franceses, y sus padres nunca les han inculcado nada, acaban convirtiéndose en yihadistas? ¿Quién los financia? La gente se pregunta cómo lo han podido hacer a luz del día, tan rápido y tan preciso. Muy fácil: porque tienen entrenamiento militar y porque son de casa. Son franceses, pese a quien le pese.

Vendrán días muy tristes en las redes sociales y los medios arderán. Siempre que pasan estas cosas le sigue una ristra de comentarios que lo único que hacen es aumentar la náusea, el asco y la tristeza. Unos justifican el horror, otros culpabilizan al tuntún, otros iluminados proponen soluciones como una guerra total (¿?), otros piden venganza, otros piden cruzada, otros vuelven a polarizar el mundo exactamente como hacen los fanáticos de la supuesta otra orilla. Y así es como se consigue lo que los intolerantes quieren: Polarizar el mundo. Islam contra Occidente u Occidente contra el Islam; y la gente suele caer en la trampa sin saber que los yihadistas a los que más matan, sin cesar, es a musulmanes. Que a los que decapitan en mayoría son a musulmanes, aunque aquí sólo duela cuando decapitan a un reportero occidental, a un yazidí o a un cristiano como si los demás no fuesen humanos, como si no mereciesen atención o estima de la gente de aquí. El yihadismo es una guerra contra la humanidad, no contra Occidente. Si al final Occidente acaba comparando Islam con terrorismo y trata a justos por pecadores, la gran mayoría de musulmanes sí que verá a Occidente como un enemigo; y entonces sí que ya estará la bomba preparada para que alguien prenda la mecha.

A los que abogan por una guerra total, sólo decir que posiblemente no la verán desde su casa. Posiblemente también mueran. Posiblemente también sean un daño colateral, un dato, una estadística que estudiarán de aquí 100 años si queda algo del planeta. ¿Contra quién van a luchar? ¿Contra el Islam? ¿Creen que existe un país que se llama Islamolandia? Son el 23% de la población del planeta, repartidos por todo el mundo y de todas las razas y condiciones. Si todos fuesen fanáticos ni ellos ni yo estaríamos vivo

Una vez mi tío me dijo que una bofetada de un padre o de un familiar no dolía tanto como la bofetada de uno de fuera, haciendo referencia al hecho de que el mundo árabe se queja mucho más por las salvajadas perpetradas por Occidente que de las salvajadas perpetradas por líderes autóctonos. A Occidente le pasa exactamente lo mismo: Cuando decapitan a periodistas en México, cuando asesinan a 44 estudiantes en ese país, parece que este mundo occidental se indignan muchísimo menos que por el atentado de ayer. Igual que pasó con el neonazi de Noruega que mató a sangre fría a 77 adolescentes. Ni siquiera eso hizo arder tanto las redes y los medios de comunicación cuando fue un horror exactamente igual que los que he mencionado antes. Aún no he escuchado a nadie decir que hace falta una coalición internacional para hacer una guerra en México, a pesar de los centenares de miles de personas inocentes que morirán y serán etiquetadas como daños colaterales, y acabar con las mafias que someten a la gente al terror, igual que los yihadistas.

@HamedEnoichi 

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