Niño negro

Firma para combatir contra el cambio climático. Firma para llevar salvar a las ballenas y a los osos panda. Firma para pedir la dimisión de “X” o de “Y”. Firma para que la ONU acabe con el ISIS, para que Europa rompa el tratado con Turquía en materia de refugiados sirios. No salgas a la calle a protestar, firma desde tu ordenador, móvil o tablet de última generación.

¿Conocéis algún caso en el que esta tendencia viral de firmas cibernéticas (sin ningún tipo de validez legal) haya servido para algo? ¿Os encontráis mejor con vosotros mismos, sobre todo con vuestra propia conciencia, después de firmar? ¿A parte de firmar, os manifestáis en el mundo real? Si a la penúltima has respondido “sí” y a la última “no”, tenemos un bingo.

El activismo virtual, si no va acompañado de la protesta en la calle, no sirve nada más que para difundir una problemática, no para ejercer una presión real en base a una hipotética solución. ¿Creéis que si en la época de los fascismos hubiese existido internet hubiésemos acabado con ellos a base recogidas de firmas en change.org o poniendo hashtags como #StopNazismo o #JeSuisJudio? De hecho, estoy convencido de que si hubiésemos tenido acceso a internet en 1919 no habríamos conseguido ni la jornada laboral de 8 horas. Es otro gol que nos han colado, uno más para la colección en este “Estado del Bienestar”. Ahora acallamos la conciencia creyendo que una firma digital o un hashtag indignado nos hace mejores personas y comprometidos con el activismo social, cuando es todo lo contrario: el activismo virtual ha acabado (o está acabando a pasos agigantados) con el activismo en la calle. Es, dicho de otra forma, un subnormalizador social de conciencias que va estrechamente ligado a esa necesidad imperiosa que tenemos de contar todo lo que hacemos a todas horas. La conexión permanente de nuestra vida para que todo el mundo vea y apruebe lo guapos que somos, lo bien que cocinamos o lo comprometidos que estamos con nuestro mundo. No nos engañemos, nada más lejos de la realidad.

¿Pensáis que a algún poder fáctico le preocupa que nos cabreemos a través de un ordenador? Lo que les preocupa (o les preocuparía) es que millones de personas colapsen el sistema a través de huelgas, manifestaciones y protestas a pie de calle. Por eso atacaron al 15-M con toda la campaña mediática y por eso nunca les verás atacar a lo que se cuece en twitter o webs de recogidas de firmas. Simplemente no les interesa. Se parten de la risa con el efecto placebo que producen este tipo de campañas.

Amiga o amigo, si estás leyendo esto, déjalo aquí y sal a la calle a luchar por lo que creas más justo, complementa tu indignación online con la offline. De nada sirve reunir 100.000 firmas/me gusta/retweets si en la manifestación en la calle somos 100. Dejemos de spamear en muros propios y ajenos para acallar nuestros remordimientos.

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