Ayer, una persona cualquiera, en cualquier lugar del mundo, hubiese podido llegar del trabajo, estirarse en el sofá y llorar desde las cinco de la tarde hasta las nueve de la noche sin motivo alguno. Hubiese podido ser yo. ¿Lo fui? Supongo que sí, o quizás no. Esas personas que lloran, lloramos, por el placer de llorar, como disfrutamos del placer de la lectura o del placer de comer un buen filete con patatas. Tofu si eres vegetariano.

–  Pero…¿te ha pasado algo? 

– No, cállate.

Los procesos ocurren, como escribe Martxel Mariskal, y esforzarse en racionalizar todo lo que nos pasa, esos procesos mentales a los que algunos y algunas no encontramos explicación, como la tristeza súbita sin motivo o la rabia venenosa que se disipa al instante, es vandalismo y traición. Dice el escritor que entender no otorga la capacidad de cambiar el estado de las cosas, por eso los “altamente sensiblesˮ – denominación de algunos/as psicólogos/as-  ya no intentamos entender. Nos sumergimos en una tristeza que nos ahoga y eventualmente, renacemos. Rabiamos veneno y, eventualmente, renacemos. Nos rendimos a una euforia sin precedentes y, eventualmente, renacemos.

Los parsimoniosos, los estables, los inmutables, los estáticos, -y esta última es la palabra más adecuada para describirles-, nos tachan de histéricos, dramáticos, inestables, lunáticos, exagerados. Nosotros, nosotras, los volátiles. No, no os engañéis, estáticos, tan sólo somos “altamente sensiblesˮ. Aunque a mí me guste más el término apasionados.

 

Q 2

 

No, no me pasa nada, no estoy enferma, no me encuentro mal. ¿Te encuentras mal tú? No me compares, no me apacigües, no, no no. Vete, desaparece.

Tienes que aprender a gestionar tus sentimientos es una frase homicida. Arriba la irracionalidad, lo compulsivo, el lloro, el pesimismo y la queja. Arriba la excitación sin fondo. Benditos altibajos que teñís mi vida de colores infinitos, bendita irracionalidad. Porque, entre otros motivos, racionalizar cada acto, cada situación, buscar alivio y descanso en esa disposición mental no conlleva entendimiento válido alguno.

Comprender no te otorgará la capacidad de cambiar el estado de las cosas. Gracias Martxel.

Buscar en los pozos de nuestras propias miserias para intentar encontrar los motivos de estos procesos relevantes aunque insignificantes al mismo tiempo, es una pérdida de tiempo y de humanidad. Una traición a nosotros mismos, a nuestra irracionalidad, a lo que nos hace más animales y menos humanos.

Y yo prefiero ser animal.

 

 

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