Los blurbs describen a Pratchett como el gran genio de la fantasía; y como titulo no esta mal, pero eso es como llamar a Quevedo un señor que rimaba bien. Pratchett es mucho mas que eso. Es el maestro de la simplificación. No necesita complicarnos la existencia con dogma. El dice que eso es problema nuestro. No tenemos el derecho a ser nosotros mismos, ya lo somos. Tenemos el inmenso trabajo de serlo con tantas fuerzas como tengamos. “La recompensa por ser el que cave los mejores hoyos es una pala mas grande”.

No es humanista porque crea en la humanidad, sino porque sabe que es estúpida y no tiene mas remedio que aspirar a algo mejor. No es ateo porque reniegue de la religión, sino porque piensa que la fe en lo invisible es un chollo y si existen dioses, que trabajen para convencernos y no vayan de gorrones. “Pongo mi alma a disposición de cualquier dios capaz de encontrarla” escribió una vez.

Sus personajes son palpables, reales, aunque vivan en un mundo plano que viaje por el espacio sobre elefantes gigantes que reposan en una tortuga del tamaño de un planeta. Todo eso solo es su forma delirante de usar la risa como contexto; de hecho es el autor mas serio que he leído, y el que más mella ha hecho en mí. Cuando de verdad entendí aquello de “lo personal no es lo mismo que lo importante”, me atravesó la cabeza como si me hubiesen clavado un pico. El mundo se vuelve mucho mas fácil cuando separas esos conceptos. Sus héroes lo son mas por cabezonería que por valor. Sus mujeres le darían un sartenazo a las feministas por ser tan débiles de necesitar la aprobación masculina. Sus magos son académicos vagos y borrachuzos que prefieren la siesta a la magia. Sus políticos y sus policías son sirvientes de la polis, como su nombre indica.

Todo su mundo se burla del nuestro, y al mismo tiempo lo eleva. Es un homenaje critico al hombre. Nos llama pan narrans -el chimpancé cuentista- porque el apelativo homo sapiens le parece una osadía hilarante. Es el humanista supremo; y además es el más humano. Dice que el pecado es cuando tratas a las personas como a cosas, y que si de verdad entiendes la diferencia entre el bien y el mal no puedes elegir el mal. Si no lo entiendes, date prisa. Dice que si crees en el destino y pides deseos a las estrellas te patearán el culo los que madrugan y se ponen a trabajar. Y, sobre todo, dice que siempre es mas útil encender una vela que maldecir la oscuridad.

Los que ya le conozcáis estáis sonriendo ahora mismo, con ese gesto cómplice y satisfecho de quienes compartimos un gran secreto. A los demás os doy la bienvenida.

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