Fotografías: Ismael Llopis (Momo-Mag)

“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en este claroscuro surgen los monstruos”. Cuando Gramsci escribió este aforismo, casi axioma, en su Europa de entreguerras, no se podía imaginar que años después a alguien le evocaría a la figura de los hipsters; pero en lo que Gramsci se confundía es que no siempre nacen monstruos en los claroscuros, en esas luchas de contrastes parmenidianas: El mundo tal y como lo conocemos se desmorona. Nos dimos cuenta de que estábamos sobre pilares de sal y arena; el mundo de la prensa, como síntoma, también está cambiando puesto que la era digital ha destrozado su modus operandi tradicional; y así ha pasado con todo; y esto a la vez cambia el modus vivendi de todos nosotros. Ya nada es como era, los viejos dinosaurios hincan la rodilla en el suelo cuando un meteorito, esa vez imprevisible, como la vida misma, ha destrozado su tierra, su clima, su ecosistema; pero es aquí cuando también salen los primeros pequeños mamíferos, los seres que mejor se van adaptando al nuevo mundo que queda a sus pies con nuevas fórmulas en un nuevo ecosistema. Es aquí, aunque adelantándose al desastre, donde surgen figuras como Jordi Bohigas, director del centro de arte contemporáneo Piramidón, que sigue la obra de su padre y fundador Isidre Bohigas, y nos recibe en la última planta de un edificio gris del Besós barcelonés, que evoca al gravado del mito de la Torre de Babel de Doré, para explicarnos en qué consiste este centro atípico con la serenidad y la amabilidad de las antiguas figuras bíblicas.

Piramidón son 16 estudios y una galería de arte situados en las últimas plantas de un edifico que, aunque evoque a la torre de Babel de Doré, no fue castigado porque dentro todos hablan el mismo idioma: Todo abanico de creación del arte contemporáneo; fórmula híbrida de creación, difusión y venta de arte contemporáneo en un mismo espacio.

Actualmente en la última planta, abierta y naturalmente iluminada como antorcha de la estatua de la libertad, está la exposición [Hace falta un aislador] , donde a cada uno de los 16 artistas residentes se le dio un marco con el que deberían hacer una obra; unos lo rompen, otros lo desencajan, otros los pintan; y luego está Guillermo Pfaff, que directamente hace con él una suerte de figura de papiroflexia con la que lleva a su obra al podio de la más transformadora. En esa misma planta es donde se hace toda la gestión de la galería y donde cada martes se realiza una tertulia-paella con algunos residentes, gestores e invitados con tal de acercar la obra al público.

Piramidón también posee una amplia terraza arriba del todo del edificio donde se hacen conciertos y performances, haciendo de los sueños que Gaudí reflejaba en los tejados, una realidad.

Los artistas residentes no pagan un alquiler por la estancia y tampoco firman ningún contrato sino que a modo de convenio, haciendo simbiosis entre espacio y artista, el centro le cede el espacio y le da difusión y a cambio el artista cede una obra de arte al centro; y de la venta de esa obra, si se llega a vender, es como se financia Piramidón: a través de compra directa o a través de los socios que pagan unas cuotas cada mes que se van acumulando como si fuese saldo que luego pueden cambiar por creaciones artísticas.

Este centro de arte contemporáneo es forma híbrida, donde se entremezcla gestión, creación y venta, creado en 1990 cuando el presidente buscaba un espacio donde poder gestar la idea que ya tenía en mente. Sin financiación de la adminstración están cerca de cumplir 25 años. El mundo del arte es difícil tanto para el artista como para la galería; y mucho más sin ningún tipo de financiación; y mucho más en estos tiempos de crisis; y mucho más si muchas veces se le intenta enterrar sin saber que son semillas; y las semillas, pese a quien le pese, muchas veces florecen como Badinerie de Bach.

Piramidón son esos pequeños mamíferos que se van adaptando al nuevo mundo conscientes de que otra forma de vida es posible aunque la supervivencia, estable, es difícil: Era 2015 y los dinosaurios seguían allí. Lo que no sabía Gramsci es que esos monstruos son los mismos dinosaurios que no se resignan a que su mundo, su forma de hacer las cosas, haya llegado a su fin.

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En las últimas plantas de este edificio está el Centro de arte contemporáneo Piramidón

Exposición "Hace falta un aislador"

Exposición “Hace falta un aislador”

 

 

 

estudio vacío

Estudio vacío

 

 

 

 

estudio artista

Estudio del artista Miguel Ángel Pascual

 

 

 

 

Vistas de Barcelona desde Piramidón.

Vistas de Barcelona desde Piramidón.

 

 

 

Jordi Bohigas, director de Piramidón.

Jordi Bohigas, director de Piramidón.

 

 

 

 

 

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