Los viejos ibicencos a menudo cuentan cómo vivieron la época hippy. Suelen hacerlo tras haber consumido varias copas de hierbas ibicencas, cuando el sabor anisado del identitario licor isleño les aviva los recuerdos y les destraba la lengua. La mayoría de las veces se lo cuentan a algún visitante peninsular o turista extranjero, cuando éstos se interesan por ese pasado que el presente ha glorificado. Cada abuelo lo cuenta a su manera; poniendo énfasis en uno u otro detalle, ampliando la leyenda del movimiento o reduciéndolo a algunas fiestas de ricos (y locos) foráneos. A muchos se le humedecen los ojos rememorando las vivencias que modificaron su vida para siempre. La mayoría opina que los hippies de verdad ya no existen, que eso forma parte del pasado. Y todos coinciden en que Las Dalias fue el local donde se inició el movimiento en Ibiza (algunos añaden que de toda Europa, también) y el lugar de referencia durante los años dorados de la subcultura que prefirió hacer el amor a hacer la guerra.

60 años después mucho ha cambiado en la isla. Los jóvenes melenudos vestidos de flores que pregonaban la paz, el amor libre o la evasión de un mundo homogéneo han dado paso al turismo masivo o la explotación de los recursos naturales, con las macro discotecas y sus DJ’s como mayor reclamo.

No mucho ha quedado del legado del movimiento hippy en la isla. Se reduce a algunas fiestas, mercados, terapias naturales o al hábito de moverse en autostop. Pero hay un emblema que sigue en pie, resistiendo el paso del tiempo; el mismo que le vio nacer: el local Las Dalias, que sigue irreductible y abriendo al público más de seis décadas después de su apertura. Además este 1º de mayo celebró los 30 años de su mercadillo, ese punto de encuentro de los hippies 2.0, donde muchos venden a turistas los productos que han comprado a bajo coste en Asia durante los meses de invierno.

Y para celebrar esa efeméride han contado con la actuación del artista hispanofrancés Manu Chao, seguramente uno de los iconos de la contracultura de los últimos años. Alguien a quien le gusta hacer conciertos por el simple placer de disfrutarlos. Seguramente hay hasta quien le considere un John Lennon de la actualidad. Dicen las malas lenguas que el músico organiza conciertos con un nombre inventado, para reunir a pequeños auditorios que sean verdaderos amantes de la música. No fue el caso del pasado Primero de mayo, pues más de 4.000 personas abarrotaron la explanada vecina a Las Dalias, donde tuvo lugar el concierto de Manu Chao y su banda Radio Bemba. El artista y sus músicos ofrecieron un gran repertorio de sus clásicas canciones para deleite y entrega del público asistente, que agradeció el razonable precio de las entradas (20 euros). Porque era un concierto para ellos, para la gente de Ibiza. Algo que por desgracia no es nada habitual en los artistas internacionales que actúan en la isla. Y eso que Manu Chao era la primera vez que ofrecía un concierto en las Pitiusas….

Pero si Las Dalias le eligió a él para su cumpleaños será por algo. Quizá no está todo el hipismo muerto. O quizá solo esté de parranda.

Pero en cualquier caso fue un gran concierto, que hizo vibrar a ibicencos y visitantes de todas las generaciones y que demostraron que la isla tiene ganas de canciones reivindicativas, de mercadillo y de una oferta musical más allá de sus conocidos DJ’s. Porque de alguna forma Ibiza sigue siendo un sitio clandestino perdido en el siglo, parafraseando a Manu. Por ello sigue cautivando a miles de personas a escapar de sus rutinas y a perderse en ella. Y que así siga por mucho tiempo.

Ramon Vila
 
Fotografía:  La Skimal’:

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