Manuel escribe cartas de amor perpetuo a Elisa, quien, ataviada con un vestido de satén acorde a la época, responde sí pero no.

Estamos en el México de finales del siglo XIX, en el Potosí, tierra fértil de hombres de fiar y mujeres de ojos grandes. Manuel y Elisa sólo se ven de vez en vez: a lo lejos en la misa dominical; con intermediarios en las aceras de la ciudad; en el baile cuando la suerte les sonríe; y hasta cinco veces al día por medio epistolar. La carta como único medio de decir ‘Me importas’. Áureo papel que huele a otros días, a otras tardes en las que sólo la ilusión de los tiempos por venir y una pluma fuente sostienen a Manuel en la tierra. Sus elegantes letras asemejan pequeños mundos que giran alrededor de una órbita que llaman amor.

Elisa le responde cada tarde. Su escritura es transversal, reflejo de sus días.

Las compañías de Teatro Oligor de España (Las Tribulaciones de Virginia) y Microscopía de México (Sololoy), rescatan éstas y otras historias en la puesta en escena La Máquina de la Soledad. Negra Tinta conversó con ellos después de haber pisado con éxito los escenarios del Festival Terrasa Novas Tendencias de Barcelona y el Teatro El Rinoceronte Enamorado en San Luis Potosí, México. Próximos a estrenar en el Festival Temporada Alta de de Girona, Catalunya (España) (31 oct., 1 y 2 de nov.), nos muestran su micromundo:

El teatro con objetos: La posibilidad de utilizar las pequeñas cosas como un medio. Oligor y Microscopía nos muestran macrohistorias dentro de un micromundo, ¿cómo surgió la idea de utilizar los objetos como medio expresivo?

Porque estamos invadidos de ellos y no nos parece que estén inanimados, los objetos que nos rodean hablan más de nosotros y de la subjetividad de una época, que nosotros mismos. Los atravesamos más allá de su ser servil y vemos en ellos una multitud de afectos, resistencias temporales y tránsitos espaciales que los hacen presencias poderosas.

¿Cuál creen es la relación del objeto como materia y como memoria?

Hay muchas formas de relación porque en toda materia, en principio, hay una memoria pero lo que nos interesa especialmente es el desgaste, ese escalón de mármol redondeado por las pisadas, las rozaduras de la esquina de una maleta, el abecedario desdibujado de las teclas de una máquina de escribir debido a su uso, etc. Nos interesa investigar en el impacto humano no solo físico sino emocional que se puede leer directa e indirectamente en la piel de las cosas. Como si fueran en sí mismas, máquinas del tiempo.

Utilizan juguetes desprovistos de su carácter infantil

El imaginario de la infancia puede ser una herramienta para abrir algunas puertas en el espectador y rescatar rincones olvidados y así, desde ellos alumbrar algunas cuestiones más propias de la época adulta desde otro ángulo. Como dice Baudelaire los juguetes son la primera metafísica del ser humano.

La Máquina 1

¿En un mundo tan bizarro como lo es Hispanoamérica, ¿qué posibilidades de crecimiento y expresión ven en el Teatro Documental?

Es una plataforma de visibilidad de la micro-experiencia, una plataforma testimonial de los contextos locales, periféricos, desaparecidos por los monumentos informativos que tienden a volverlo todo publicitario, homogéneo, banal. Pensamos que su uso será cada vez mayoritario en un país al menos como el nuestro en donde estamos urgidos de hacernos ver, de hacernos escuchar. Hay tantas historias esperando a ser recuperadas para ser llevadas a ese micro-encuentro escénico.

En La Máquina de la Soledad rescatan la carta postal como medio de comunicación. En tiempos en que para charlar con el vecino utilizamos Skype o Whatsapp, ¿la carta resulta ser un objeto prehistórico que nos hace recordar el futuro, imaginar el pasado?

La carta para nosotros no es una cosa del pasado, creemos que hay momentos en los que todavía sentimos que lo que queremos decir lo necesitamos decir en una carta, los momentos importantes. Sigue siendo el vehículo más potente para viajar a la intimidad y la profundidad de nosotros mismos.

La Máquina 2

Su compañía es muy interesante: refleja la unión de dos visiones, de dos naciones, de dos culturas; ¿se puede?

Pues nosotros creemos más bien que hemos estado habitando un mismo mundo de manera simultánea en contextos muy distintos y que al fin, al unirnos todo ha confluido de manera muy natural.

¿Han sido distintas las reacciones del público español y el mexicano?

En el espacio íntimo y frágil de la máquina de la soledad solo caben 50 espectadores bien apretados….se escucha la respiración, incluso los pensamientos…el ambiente que se crea influye sobre la pieza y una experiencia así permite percibir diferencias no solo de un lugar a otro sino de un día al siguiente.

¿Hasta dónde viajará la Máquina de la Soledad?, ¿a dónde nos dirige?

Pensamos en esta pieza como un trabajo en investigación constante. Se va a ir nutriendo de las historias que recoja por donde pase, como una bola de nieve que se agranda y cambia de forma en su viaje. Hemos creado un archivo de memorias en lamaquinadelasoledad.org para que cualquiera pueda entrar y contarnos algo relacionado con el correo postal o las cartas. Por ahora esto acaba de empezar pero nos gusta pensar que un día este archivo pueda ser un memorial en el que se hayan recuperado recuerdos perdidos: carteros, escribanos, correspondencias encontradas, cartas rotas o nunca enviadas….en esta página también se irá actualizando la ruta por donde pasaremos

La maquina

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