“Los medios nunca apoyan la cultura rap”. “Hasta los medios digitales sacan sólo a los de siempre”. “Nos hacen el vacío”… Y un sinfín de etcéteras. Tú, como cualquiera, habrás leído frases en este sentido decenas de veces en redes sociales. Y puedes estar de acuerdo, en desacuerdo o un poco desinformado. Sin embargo, voy a intentar ilustrar un poco el asunto.

A cualquiera que esté bastante fuera del rollo que se lleva en el hip hop le caen gordos el 99 por ciento de los raperos. Es evidente el porqué. Muchos de los “artistas” que llegan a esas orejas son machistas, en sus letras prácticamente sólo hablan de lo grande que tienen la polla, son unos chulos, van amenazando a cualquiera al que no le guste su música y se vanaglorian de ser muy “calle” y haber cometido diversos delitos. Graban letras que se han escrito 20 minutos antes en el mismo estudio mientras bebían y fumaban porros, les graban colegas suyos en habitaciones con un micro de 80 euros y consideran que pagar 50 por grabar un videoclip es un atraco.

Digamos que son el costrismo de la escena underground española. Su público objetivo suele estar entre los 13 y los 17 años; en los conciertos de rap siempre hay más gente en la puerta que dentro viendo el concierto, siempre están con sus beefs y sus movidas, haciendo que la escena se vaya percibiendo desde fuera cada vez más como un juego de niñatos… Un sinfín de razones totalmente aceptables.

Es por eso que muchos medios pasan de apoyar en absoluto esa cultura. Sin embargo, es una cultura que atrae a mucha gente y genera ventas y visitas, por lo que cada vez son más los medios serios o de nueva creación que apuestan por las crónicas sobre conciertos de rap, entrevistas a artistas y demás. Pero a los grandes, es decir, a quienes tienen ya nombre y cierta repercusión. Por diversos motivos –algunos obvios y otros no tanto–, al menos para quienes no conozcan mucho la escena rap, que intentaré enumerar:

  1. Los artistas conocidos dan más visitas. Es algo evidente a ojos de cualquiera: no es lo mismo entrevistar al rapero del barrio de al lado que tiene mil visitas en sus vídeos en YouTube que entrevistar a Kase.O. Una entrevista a Kase.O. tendrá mucha más repercusión y generará más dinero para el medio.

  2. Es un género muy hermético. El resto de músicos dedicados a otros géneros musicales no suelen querer saber nada ni del rap ni de los raperos. Por supuesto, no hablemos de colaboraciones con ellos. A parte de alguna que otra excepción, la música popular no quiere acercarse al rap ni que el rap se le acerque. Entre otros casos porque el rap es un género que ha solido despreciar al resto. Ahora hay algunos artistas en el rap que, individualmente hablando, se aproximan a la música popular y tienen más protagonismo en revistas generalistas y mayor relación con artistas de otros estilos. Pero desde luego, estos casos no crean tendencia.

  3. El 75 por ciento del rap que se hace es pura basura. Quienes escuchamos asiduamente hip hop español es algo que reconocemos de entrada. Sin ir más lejos, pregunta a muchos fans del género qué artistas le enseñarían a una chica que les gusta y que dice que no soporta el rap. El 95 por ciento serán americanos. Servidor mismo puede servir como ejemplo, aunque seguro que lo hacéis muchos. Si voy en el coche con mi pareja y algún rapero suelta alguna burrada ella suele soltar una carcajada entre el desprecio y la lástima y me mira arqueando la ceja. En esos instantes la única respuesta que se me ocurre es bajar la cabeza y asentir lleno de vergüenza. Porque explicarle a alguien que no le gusta el rap cómo puedes tú, un tío medianamente no-retrasado, llevar a otro tío en un cd en el coche que suelta frases como “tengo la polla más gorda que…”.

  4. El género goza de un desprestigio en la industria tremendo. Y a esto ha contribuido más la publicidad que la propia industria musical del rap. ¿Recordáis el anuncio de Jazztel? ¿El rap de Saber y Ganar? ¿El anuncio de Bollycao? Y así hasta el infinito…

  5. Amenazas, palizas… El rap es un género extraño. Si una banda punk que está empezando a moverse en el mundo underground va a tocar a dos ciudades de distancia, el resto de bandas punks de esa ciudad los sacan de juerga, les llenan el concierto con colegas suyos, les prestan apoyo, duermen en sus casas si es necesario… Es lo que tiene la escena underground de un género que ya de por sí ya está más en la sombra que el resto. Hay que brindarse apoyo unos a otros para crecer en colectividad. Sin embargo el rap es un género extraño, repito. He visto de todo. Raperos de Madrid venir a Murcia y murcianos que les parten la cara “porque son unos pijos madrileños”. Raperos que hacen rap-gangsta que se pelean por quien es más gangsta. Raperos que se enfadan con el público cuando son ellos los que hacen mal las cosas. Y mi favorita, raperos que amenazan a periodistas. Cualquier periodista que se haya metido, aunque sea un poquito, a trabajar en este género lo sabe. Los raperos no aceptan precisamente bien las críticas. A mí me han hablado por Facebook raperos famosos porque en la crónica dije que los teloneros hicieron una actuación pésima. Y como son colegas, le defiende vía online. ¿Os imagináis a Estopa escribiéndoos por Facebook bastante enfadados y con muy malas formas para quejarse de lo que habéis dicho de sus teloneros? ¿A que no? Por eso, entre otras muchas cosas, llegaron a ser Estopa. A la revista C’mon Murcia, empezaron a llegar tuits amenazantes de un rapero que no quiero nombrar por no darle publicidad porque en la crónica el compañero había puesto que el concierto fue pésimo, ellos muy malos cantantes, peores letristas y que no tenían ninguna motivación en el escenario, que parecía que iban colocados. Imaginaos la queja. Correcto. Él no iba colocado, insistía una y otra vez entre la sarta de amenazas apenas legibles por su ortografía. Lo de pésimo concierto, mal cantante y peor letrista no le sentó mal. Lo tendría ya asimilado.

Recientemente, a mí me han amenazado de la siguiente forma por Twitter por una crónica en la que ni siquiera digo nada de la pésima actuación que hizo el “artista”, lo malas que son sus letras y lo infumable que es su música en general. Estas son las capturas:

Amenazas Seko

Por eso, la próxima vez que leáis a algún ofendido diciendo algo como “es que el rap no es apoyado por los medios”, decidle que, de momento, los medios van a seguir prefiriendo no apoyar al rap. A los periodistas nos gusta decir lo que pensamos libremente, sin que nos partan la cara por ello, aunque supongo que eso es muy difícil de entender para ciertos raperos.

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